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Troovelers que han estado en Tirana

Tirana

Descripción

La ciudad de Tirana se ubica en la país Albania de Europa. Destaca por sus edificios de valor arquitectónico y monumentos, sus diversos lugares de entretenimiento, y sus museos y oferta cultural.

Los apasionados por la arquitectura y los monumentos podrán contemplar lugares de visita obligatoria para turistas como Enver Hoxha Pyramid, Clock Tower y Palacio de la Cultura, y lugares de interés cultural como Skenderbeg Castle, Skanderbeg Statue y Et`hem Bey Mosque.

Para quienes prefieren las zonas de ocio y entretenimiento tienen un entorno paisajístico como Grand Park (Parku i Madh), y un lugar de actividades artísticas como Kinema Millennium.

Quienes adoren los museos y el mundo de la cultura podrán ver lugares de interés cultural como National History Museum, National Gallery of Figurative Arts of Albania y Archeological Museum.

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Guías de viaje de Tirana


Tirana (en albanés: Tiranë o Tirana) es la capital y mayor ciudad de Albania. Fue fundada en 1614 por Sulejman Pasha y se convirtió en la capital de Albania en 1920. Durante el final de los años 1980 y comienzo de los años 1990, Tirana fue el punto central de violentas manifestaciones que acabaron con la caída de la República Popular de Albania.


Tirana es una ciudad que no deja indiferente a nadie, o enamora o se detesta, no hay punto intermedio. Pero a poco que profundicemos en su cultura y su agitada e interesante historia reciente, de seguro, nos cautivará. Fue un 20 de febrero, en el año 1990 cuando las enfurecidas masas derribaron la enorme escultura de Enver Hoxha, el líder político del país durante la época comunista, que presidía la plaza principal de la ciudad. Hoxha ya había muerto hacía cinco años, pero los albaneses, sabiendo de los cambios políticos que se iban gestando en los países vecinos, decidieron realizar este acto simbólico para decirle al mundo que ellos también anhelaban un cambio. La imagen del líder comunista albanés fue reemplazada por una estatua ecuestre del Skanderberg, el héroe nacional por excelencia y luchador incansable contra los otomanos. En esta misma plaza se encuentra el inmenso Palacio de la Cultura, una enorme mole gris, regalo de la Unión Soviética (en la época en que todavía existían buenas relaciones entre los dos países) que agrupa el Teatro Nacional, el Teatro de la Ópera y Ballet Nacional (donde podremos disfrutar de interesantes actuaciones que van desde bailes folklóricos hasta recitales de ópera) y la Galería Nacional de Arte. Esta última posee una estupenda colección que va desde iconos del siglo XIII hasta arte contemporáneo, pero, sin lugar a dudas, la parte más interesante de todo el museo es su colección de enormes pinturas real socialistas. El real socialismo en Tirana no únicamente está guardado en los museos, también podemos disfrutar de algunos fantásticos ejemplos en sus calles, entre los que destacan el espectacular mosaico de la fachada principal del Museo Nacional de Historia y la estatua del Partisano Desconocido. Igualmente, Tirana cuenta con una gran cantidad de los típicos bloques de sobrios y  grises  edificios construidos en la época comunista, sin embargo, muchos de ellos fueron pintados con llamativas formas y colores dándole un aspecto mucho más alegre a la ciudad. Esta iniciativa vino de la mano del que aún es su alcalde, Edi Rama (un notable artista plástico), que decidió darle un agradecido lavado de cara a la ciudad, constituyendo hoy en día estos edificios pintados una de las peculiaridades más diferenciadoras de la ciudad. De la época comunista también es uno de los emblemas de la ciudad, lo que fue el mausoleo de Hoxha, un curioso edificio en forma de pirámide diseñada por la hija del líder comunista, que actualmente se utiliza para albergar ferias temporales y cuyas inclinadas paredes los niños utilizan para deslizarse despreocupadamente. La ciudad fue terriblemente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial, es por este motivo que en la actualidad los edificios históricos que sobrevivieron a tal destrucción sean escasos. La exquisita mezquita del siglo XVIII Et’hem Bey es uno de ellos, además su supervivencia fue doble, primero a la Guerra Mundial y más tarde a la concienzuda campaña anti-religiosa que acabó con gran parte de los edificios religiosos del país, bien destruyéndolos directamente bien utilizándolos como centros deportivos, almacenes… lo que no contribuyó precisamente a su conservación.

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